Ayer se estrenó en todas (o bueno, casi todas) las salas del país con bastante retraso la cinta Captivity, un intento por entrar al ¿selecto? grupo de películas lideradas por Saw y que manejan en puntuales casos con maestría la tortura y el sadismo, que no es más que eso, un intento bastante mediocre, porque sin duda esta película dirigida por Roland Joffé (Vatel, Goodbye Lover, The Scarlet Letter) no funciona en ningún sentido. Debería asustar y aburre. Debería impactar con sus escenas gore y sólo da risa. Al final lo único que haces durante la casi hora y media de metraje es concentrarte en mirar a la protagonista Elisha Cuthbert, sin darle importancia a lo que está pasando. Es más, yo creo que lo único que hizo que no sintiera que perdí hora y media de mi vida es que cuando empezó la película había una franja negra en la mitad de la pantalla (no es hueveo) y todos empezamos a silbar, putear y lanzar cabritas con locura, hasta que solucionaron el problema y tuvimos que empezar a ver todo de nuevo. Insólito. Pero bueno, de que se trata esto, Elisha Cuthbert es una rica súper modelo llamada Jennifer Tree que comienza a ser psicopateada por un muchachito, ¿que pasa?, sí, la secuestra y encierra en un sótano que parece centro de operaciones saiko. Ahí el sick bastard comienza a experimentar con ella en un juego que se mueve por tópicos como el aislamiento, y por las típicas actividades del género como cortar alguna cosita, mostrar videos para cagar la cabeza o dar un milk shake bastante especial (que insisto, no asusta, sólo provocó tallas muy chilenas en la sala). En medio de todo este secuestro Elisha Cuthbert se da cuenta que no está sola, en la habitación del lado hay otro personaje secuestrado, un amiguito interpretado por Daniel Gillies que comienza a tener una relación bastante extraña con la rica rubia, y sí, ni siquiera voy a entrar en detalles porque todo es total y monstruosamente obvio. Esta película se cae desde el inicio, yo no se que buscaba el director o que quiere conseguir Elisha Cuthbert aceptando este tipo de papeles tan pelotudos, lo único que está claro es que esto no funciona, para nada, en ningún sentido. Incluso la edición es horrible, hay unas transiciones horribles dignas de un niño aprendiendo a usar Windows Movie Maker.


Lo que da más lata, es que toda esta onda de secuestrar a alguien, el aislamiento y la reacción ante él es un cuento súper interesante de explorar en una película, esto bien hecho quizás hubiese sido una muy interesante cinta. Porque a fin de cuentas podría ser un proceso en el que verías como a alguien le quiebran y hacen mierda el espíritu, como a alguien aislado y sometido a dintintos procesos sádicos y enfermos lo hacen perder su fé llegando al nivel de querer morir o de entregarse a un nuevo sistema de vida. Además de todo esto estamos en un contexto de tener a otro personaje en el medio, con el que se pudo haber creado una conexión más potente y explorar un poco las relaciones humanas bajo situaciones de extrema presión. ¡Pero acá no hay nada de eso!, la película avanza y cada vez cae más, hasta convertirse en una tortura peor que las exhibidas durante el metraje.


Recapitulando, Captivity es un mal y realmente latero (casi me quedé dormido en el cine, además) intento por asustar a costa de situaciones explícitas y gore, además de ser un ejercicio de experimentación humana mal ejecutado que intenta entrar al círculo de películas como Saw, Hostel o incluso The Texas Chainsaw Massacre. Pero al contrario que la primera película de Saw donde al final todos dijimos oh maigosh la cagó, o nos fuimos a la mierda cuando el tipo se corta el pie, acá ese factor sorpresa y what the fuck desaparece al tener un desenlace asquerosamente predecible, y eso en cualquier propuesta de este género es fracaso inmediato. Un intento mediocre de asustar e impactar, sólo soportable (y a duras penas) por lo rica que es Elisha Cuthbert, pero para verla es mil veces mejor buscar en DVD The Girl Next Door o incluso, si, incluso, ver House of Wax.

2 de 10 estrellas.