Basada en los tres primeros libros de una saga escrita por Darren Shan, Cirque du Freak: The Vampire’s Assistant, llega para intentar como franquicia llenar el vacío que pronto dejará Harry Potter y como parte del boom mediático de fanatismo adolescente por los seres nocturnos en modalidad adolescentes emo. Una alternativa liviana para el verano que busca convertirse en toda una franquicia, al intentar llevar a los fanáticos de la literatura púber al cine. Pero, al igual que muchos otros que han tratado de quedarse con el trono del mago (recordar intentos nobles pero sin buenos resultados en taquilla como The Golden Compass, la bonita pero fome Eragorn, o el próximo intento que al parecer está haciendo las cosas bien Percy Jackson & the Olympians: The Lightning Thief) esta historia falla tanto, y en tantos niveles, que probablemente nadie, ni siquiera las chiquillas más fieles, la recordará después del fin de semana. Pero veamos, de que se trata toda esta propuesta dirigida por Paul Weitz (About a Boy, In Good Company, American Dreamz). Darren (Chris Massoglia) es un cabro chico común y corriente. Se saca buenas notas en el colegio, es buena onda y pasa casi todo el día con su amigo Steve (Josh Hutcherson) aunque su mamá, una señora extremadamente conservadora al parecer hermana de Ned Flanders, lo encuentre una mala influencia y el pelotudo del colegio y del barrio. Todo en su vida parece normal, pero un día los muchachos van a ver un bizarro circo que se presenta en la ciudad y, para hacer el cuento corto, Darren termina siendo convertido en el asistente del vampiro Larten Crepsley (John C. Reilly). Por si fuera poco, porque toda historia debe tener el simpático valor agregado, por error rompe una tregua de más de 200 años entre las dos bandas rivales de vampiros, por lo que terminará siendo condenado a formar parte de un mundo lleno de monstruos y seres bizarros y fantásticos para toda la eternidad. Desde aquí, Darren comienza a intentar adaptarse a esta nueva forma de vida y a conocer distintos personajes bizarros y estéticamente bien logrados, como el verde y escamoso Evra the Snake Boy (Patrick Fugit), el gigante y amorgo Mr. Tall (Ken Watanabe), el costillitas Alexander Ribs (Orlando Jones) o la sensacional y fetichista mujer barbuda Madame Truska (Salma Hayek), pero irónicamente es en este punto donde falla la película. Al parecer, se preocuparon más del aspecto visual de cada personaje que de su desarrollo y del nivel interpretativo. Ni hablar de la historia o de como ‘están puestos’ en ella. Todo se ve bonito, casi como el parque de diversiones que a todos nos gustaría visitar, pero lamentablemente esto es cine y no una fotografía o una postal.


Y si el show que presenta este extraño circo no es divertido, no hay nada que hacer, aunque los personajes se vean bien y las promesas fluyan. Cirque du Freak: The Vampire’s Assistant es una mediocre alternativa para el fin de semana. Es predecible, casi tonta, lenta para su público objetivo, llena de efectos especiales pobres y con interpretaciones de muy bajo nivel.


Pese a la promesa de secuela, probablemente nunca la veremos en pantalla grande, ya que lo único que salva a esta película de la masacre total son los escasos minutos de Salma Hayek en pantalla que sacan una que otra sonrisa y el ver sólo por un segundo a esos fenómenos que después de la sorpresa pierden la gracia.

2 de 10 estrellas.

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