Quizás ha pasado un poco piola, porque no es de las distribuidoras que podríamos llamar ‘grandes’ y eso implica que no hay publicidad en todas las calles, comerciales en la tele y gigantografías monstruosas, pero desde la semana pasada está en nuestra cartelera la película The Haunting in Connecticut, asi que aqui tienen un review rápido para que cachen que onda esperar por si quieren ir a verla. Dirigida por Peter Cornwell, quien no tiene un currículum muy extenso salvo uno que otro trabajo para televisión y una película ahí no más, The Haunting in Connecticut es una película de terror que cuenta con el siempre agradecido plus de estar basada en una historia real (ahora que sea un hecho mega confirmado o un mito de viejas locas es otro tema). La historia nos presenta a la familia Campbell, la que por esas cosas simpáticas de la vida decide cambiarse de hogar… llegan a una linda casa victoriana en la ciudad de Connecticut con todo, incluído Matt, su hijo que sufre un cáncer brígido y está en tratamiento hace meses. Pero como esto es terror y no comedia, mientras intentan adaptarse a la nueva casa y lidiar con la enfermedad de su hijo, este cabro empieza a sentir mala onda espiritual. Golpes de puertas, apariciones místicas, alucinaciones horrorosas y eh, whatever. Como todo tiene que tener un motivo, tuvieron la mala suerte de que esta casa era antes una funeraria (mira tu que coincidencia) y justo, además del fúnebre oficio, tenían onda con realizar reuniones paranormales usando al hijo de la familia, Jonah, como médium, clarividente y todas esas cosas. En resumen era un cabro chico que lo obligaban a ser un mensajero de los fantasmas y demonios. Toda esta locura, potenciada por el ‘basado en una historia real’, el dolor de una familia con un hijo enfermo de algo tan brígido, la angustia de buscar un futuro mejor entre tanta mierda y encontrar un caos, la impotencia de que no te crean, la investigación de rigor y varios otros detalles convierten a la premisa de The Haunting in Connecticut en algo bastante interesante. Claro, no es un argumento de otro planeta o que reinvente algo, pero si uno más que digno para construir algo decente. El problema, es que luego de contextualizarnos y presentar e instalar todas estas fichas en la mesa, y dejarnos atentis al lupo durante los primeros treinta minutos de rodaje todo se va a las mismas pailas con una débil ejecución y un desarrollo asquerosamente lleno de clichés que no sorprenden. Cero giros o sorpresas, todo lo obvio que se imaginen pasa y el primer final que se les ocurra, si, ese que es el más sencillo e idiota, es el final. Entonces, podríamos decir, nah, por lo menos la idea era buena y vamos por salvar esto un poco, pero no.


Cuando la idea es relativamente interesante y se farrea hay que ser más duro. Claro, puede ser que esta película asuste a una que otra chiquilla con los típicos golpes gratuitos y sorpresivos que hacen saltar a los que no están ya inmunes a este género cinematográfico, pero a los que tienen más películas de terror en el cuerpo, esto con suerte los va a mover un poco. En fin, The Haunting in Connecticut es una más de las tantas películas de terror mediocres que se han estrenado últimamente.


Pero que ha diferencia del resto por lo menos es interesante en su propuesta inicial. Pero pese a esto, su pobre desarrollo, abuso de clichés y final predecible que subestima la inteligencia de quien paga la entrada, la convierten en un fail que no vale la pena. Mejor, gastar el rato en revivir algún clásico asiático del género y asegurar el éxito.

2 de 10 estrellas.

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